¡Que no pare la fiesta!

En México la fiesta se adapta a todos los gustos, formas y colores. Estas páginas celebran la pluralidad en las formas en que nos gusta festejar y convivir. La vestimenta, la comida, la música, los bailes y los ritos de cada fiesta son también registro de la historia de todas las personas que habitamos aquí. Tú celebra como quieras, lo bailado no nos lo quita nadie.

La música en Nuevo León: Entre la tradición y la transformación

El promotor cultural, compositor e investigador Luis Carlos López Maico ha desarrollado una amplia trayectoria en la promoción, documentación y reflexión crítica sobre las expresiones culturales y musicales de Nuevo León y del noreste de México, desde la academia, la función pública y la iniciativa independiente.

Somos un pueblo pachanguero

Pensar en una fiesta no solo se trata de imaginar un momento alegre, con música, comida, bebidas, baile y relajo. No hay duda de que lo anterior representa la base de toda festividad. Sin embargo, reflexionar sobre las fiestas nos puede ayudar a entender cómo funciona, se organiza e incluso, conflictúa o tensiona una comunidad…

Celebración en el lienzo. Breve recorrido por la representación de las fiestas en la pintura mexicana

«El solitario mexicano ama las fiestas y las reuniones públicas. Todo es ocasión para reunirse… Cómo refleja el arte este aspecto de nuestra cultura.

Los convidados de agosto (fragmento)

El rompimiento fue aquella madrugada mucho más ruidoso de lo que ninguno de los presentes era capaz de recordar. Las cámaras estallaban, los cohetes ascendían con su estela de pólvora ardiendo o zigzagueaban amenazadoramente entre los pies de la multitud. Las matracas, los silbatos de agua eran propiedad exclusiva de los niños, quienes se desquitaban— …

El Periquillo Sarniento (fragmento)

Llegamos a mi casa, la que estaba llena de viejas y mozas, parientas y dependientes de los convidados, los cuales, luego que entré, me hicieron mil zalemas y cumplidos. Yo correspondí más esponjado que un guajolote; ya se ve, tal era mi vanidad. La inocente de mi madre estaba demasiado placentera, el regocijo le brotaba …