AL SEÑOR DE UN CONVITE, QUE LE PORFIABA COMIESE MUCHO
Francisco de Quevedo, Parnaso español

Comer hasta matar la hambre, es bueno; mas comer por cumplir con el regalo, hasta matar al comedor, es malo, y la templanza es el mejor Galeno. Lo demasiado siempre fue veneno: a las ponzoñas el ahíto igualo; si a costumbres de bestia me resbalo, a pesebre por plato me condeno. Si engullo las cocinas y despensas, seré don Tal Despensas y Cocinas. ¿En qué piensas, amigo, que me piensas? Pues me atiestas de pavos y gallinas, dame, ya que la gula me dispensas, el postre en calas, purga y melecinas.
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EN RETORNO DE UNA DIADEMA, PRESENTA UN DULCE DE NUECES QUE PREVINO A UN ANTOJO DE LA SEÑORA VIRREINA (FRAGMENTO)
Sor Juana Inés de la Cruz, Inundación castálida

Y volviendo a mi romance, digo que él, allá en su lengua, razonando medios días y pronunciando centellas, me dijo: «Esas nueces guarda, de quien yo fui cocinera; que, al rescoldo de mis rayos, les sazoné las cortezas. y mira que yo no soy tan bobo como se piensan los que dicen que por Dafne dejé mis luces a ciegas: que yo soy un dios doctor, que vivo con la experiencia, y estoy en edad que sé dónde el zapato me aprieta; y habiendo visto el nogal y el dulce fruto que lleva, no había de andarme tras laureles, a boca seca. Guárdalas, que puede ser que aquella deidad que peina rayos, cuyas peinaduras componen mi cabellera, conciba feto de luces, concepto de rayos tenga; que no es verdad el que el cielo siempre ingenerable sea. Preséntaselas entonces; que, si afable las acepta, espero que por tu mano lograré mis conveniencias». Esto dijo Apolo; y yo, señora, para que veas que cumplo con el oficio de pretendiente febea, te las remito, por que a Apolo, si no están buenas, por mal cocinero, cortes el copete y las guedejas.
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DIÁLOGO ENTRE BABIECA Y ROCINANTE
Miguel de Cervantes, Don Quijote de la Mancha

B. ¿Cómo estáis, Rocinante, tan delgado? R. Porque nunca se come, y se trabaja. B. Pues, ¿qué es de la cebada y de la paja? R. No me deja mi amo ni un bocado. B. Andá, señor, que estáis muy mal criado, pues vuestra lengua de asno al amo ultraja. R. Asno se es de la cuna a la mortaja. ¿Quereislo ver? Miraldo enamorado. B. ¿Es necedad amar? R. No es gran prudencia. B. Metafísico estáis. R. Es que no como. B. Quejaos del escudero. R. No es bastante. ¿Cómo me he de quejar en mi dolencia, si el amo y escudero o mayordomo son tan rocines como Rocinante?