Siento el último rezago de la muerte al despertar. Como cada vez, finjo dormir para llegar a conciliar el sueño y permanecer en un estado en el que pareciera que dejo de existir. Un cuento de Georgina Renaná.
Antes que nada, debería estar prohibido hacer juegos de ocho, diez o más horas en época de verano, pues son demasiado largos para los espectadores y los mismos peloteros se fastidian a causa del calorón.