Max Gruber

Democracia en tiempos de algoritmos

La inteligencia artificial (IA) está reconfigurando los cimientos de la vida pública. Desde los algoritmos que filtran la información que vemos hasta los sistemas que orientan decisiones gubernamentales... - Columna de Cristina Martínez Pinto

La inteligencia artificial (IA) está reconfigurando los cimientos de la vida pública. Desde los algoritmos que filtran la información que vemos hasta los sistemas que orientan decisiones gubernamentales, la IA ya forma parte de la manera en que deliberamos y participamos en sociedad.

Como señala la Recomendación sobre la Ética de la Inteligencia Artificial de la Unesco (2021), los marcos tecnológicos deben anclarse en principios de derechos, responsabilidad y participación ciudadana. La gobernanza de la IA no puede reducirse a debates técnicos o de élites empresariales; requiere incorporar las voces excluidas de la historia en los procesos de ideación, diseño, implementación y evaluación. Iniciativas como la Red Feminista de IA o la Women4EthicalAI de la Unesco buscan eso: demostrar que los sistemas automatizados pueden construirse desde la diversidad, la interseccionalidad y la justicia social.

Durante el encuentro ¡Cuando más nos necesitamos!, impulsado por Better Politics Foundation, Imago Global Grassroots y Balloon Latam en octubre de 2025 en Bogotá, quedó claro que los retos de la tecnología son inseparables de los de la democracia. América Latina enfrenta el doble desafío de aprovechar la innovación sin reproducir desigualdades estructurales. Para lograrlo, debemos fortalecer los espacios de articulación entre Gobiernos, sociedad civil y comunidades locales, y reconocer que la ética tecnológica también es una forma de política pública.

A nivel global, informes como «Can Democracy Survive the Disruptive Power of ai?» del Carnegie Endowment for International Peace y los hallazgos del Grupo de Trabajo sobre IA Generativa y Democracia del IRI, del cual formé parte entre 2023 y 2024, advierten que, ante el vacío regulatorio, los sistemas de IA pueden erosionar la confianza en la información y amplificar la polarización. Sin embargo, también muestran que, si se orientan con propósito democrático, la IA puede fortalecer la transparencia, la participación ciudadana y la capacidad institucional.

Pensar la inteligencia artificial desde las humanidades implica devolverle un propósito colectivo. Significa diseñar sistemas que amplíen las capacidades humanas, no que las automaticen, y promover políticas que garanticen que el progreso tecnológico esté al servicio del interés público. En última instancia, el desafío ético y político de nuestra era no es solo cómo regular la IA, sino cómo reimaginar y fortalecer la democracia en tiempos de algoritmos.

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AUTORA

Cristina Martínez Pinto

Licenciada en Relaciones Internacionales por el Tec de Monterrey y Maestra en Políticas Públicas por la Universidad de Georgetown. Es fundadora y directora de PIT Policy Lab.

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Punto Dorsal #6
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Punto Dorsal
Punto Dorsal, Revista de cultura política es una publicación periódica de difusión de la cultura política y de la participación ciudadana de la Comisión Estatal Electoral Nuevo León.

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